Hazme reír, con esa facilidad que te caracteriza... con ese brillo en tu mirada y la frescura de cada mañana. Hazme reír hasta que las lágrimas cambien su razón de ser, hasta que el vacío en mi pecho se embriague con tu esencia. Hazme reír como si la vida se nos fuera en ello. Hazme reír permitiendo que las penas floten en la atmósfera y se pierdan... como pétalos al viento. Hazme reír como lo haces tú, de forma descarada y coqueta, tan contagiosa como un resfriado en primavera. Hazme reír en la soledad de la noche, de igual manera que bajo el cobijo del Sol. Hazme reír como si no hubiera un mañana. Hazme reír una última vez.
Y aquí estoy... tan lejos de ti y de mi.
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